VATICANO, 09 Nov. 14 / 10:26 am (ACI/EWTN Noticias).-
Al
presidir el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa
Francisco recordó que hoy se celebra la Dedicación de la Basílica de San
Juan de Letrán, y destacó que por el Bautismo cada cristiano se
convierte en parte del “edificio de Dios”, por lo que alentó a tener
siempre una vida cristiana coherente.
Citado por Radio Vaticano, Francisco señaló que “hoy la liturgia
recuerda la Dedicación de la Basílica de Letrán, que es la catedral de
Roma y que la tradición define ‘madre de todas las iglesias de la ciudad
y del mundo’”.
“Con el término ‘madre’ nos referimos no tanto al edificio sagrado de la
Basílica, cuanto a la obra del Espíritu Santo que en este edificio se
manifiesta, fructificando mediante el ministerio del Obispo de Roma, en
todas las comunidades que permanecen en la unidad con la Iglesia que él preside”.
El Papa destacó que “cada vez que celebramos la dedicación de una
iglesia, se nos recuerda una verdad esencial: el templo material hecho
de ladrillos es un signo de la Iglesia viva y operante en la historia,
esto es, de aquel ‘templo espiritual’, como dice el apóstol Pedro, del
cual Cristo mismo es ‘piedra viva, rechazada por los hombres, pero
elegida y preciosa delante de Dios’”.
“Jesús, en el Evangelio de la liturgia de hoy, hablando del templo ha
revelado una verdad asombrosa, esto es: que el templo de Dios no es
solamente el edificio hecho con ladrillos, sino que es su Cuerpo, hecho
de piedras vivas”.
El Santo Padre indicó que “en virtud del Bautismo, cada cristiano forma
parte del ‘edificio de Dios’, es más, se convierte en la Iglesia de
Dios”.
“El edificio espiritual, la Iglesia comunidad de los hombres
santificados por la sangre de Cristo y por el Espíritu del Señor
resucitado, pide a cada uno de nosotros ser coherentes con el don de la
fe y cumplir un camino de testimonio cristiano”.
Francisco reconoció que “no es fácil - lo sabemos todos - la coherencia
en la vida, entre la fe y el testimonio; pero nosotros debemos ir hacia
adelante y tener en nuestra vida esta coherencia cotidiana. ‘¡Esto es
un cristiano!’, no tanto por aquello que dice, sino por aquello que
hace; por el modo en que se comporta”.
“Esta coherencia que nos da vida es una gracia del Espíritu Santo que debemos pedir”.
El Papa señaló que “la Iglesia, en el origen de su vida y de su misión
en el mundo, no ha sido más que una comunidad constituida para confesar
la fe en Jesucristo Hijo de Dios y Redentor del hombre, una fe que obra
por medio de la caridad - ¡van juntas!”.
“También hoy la Iglesia está llamada a ser en el mundo la comunidad que,
radicada en Cristo por medio del bautismo, profesa con humildad y
valentía la fe en Él, dando testimonio de ella en la caridad”.
“Con esta finalidad esencial deben ordenarse también los elementos
institucionales, las estructuras y los organismos pastorales. Para esta
finalidad esencial: testimoniar la fe en la caridad. La caridad es
precisamente la expresión de la fe, y la fe, es la explicación y el
fundamento de la caridad”.
Francisco también destacó que “la Fiesta de hoy nos invita a meditar
sobre la comunión de todas las Iglesias, es decir, de esta comunidad
cristiana. Por analogía nos estimula a comprometernos para que la
humanidad pueda superar las fronteras de la enemistad y la indiferencia,
para construir puentes de comprensión y diálogo, para hacer del mundo
entero una familia de pueblos reconciliados entre sí, fraternos, y solidarios”.
“De esta nueva humanidad la Iglesia misma es signo y anticipación,
cuando vive y difunde con su testimonio el Evangelio, mensaje de
esperanza y de reconciliación para todos los hombres”.
“Invocamos la intercesión de María Santísima, para que nos ayude a
convertirnos como ella, en “casa de Dios”, templo vivo de su amor”,
concluyó.

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