FUENTE: OMS Nota descriptiva N°327
Diagnóstico
Para establecer el diagnóstico se pueden utilizar varios
métodos. Las pruebas serológicas, como la inmunoadsorción enzimática
(ELISA), pueden confirmar la presencia de anticuerpos IgM e IgG contra
el virus chikungunya. Las mayores concentraciones de IgM se registran
entre 3 y 5 semanas después de la aparición de la enfermedad, y
persisten unos 2 meses.
Las muestras recogidas durante la primera semana tras la
aparición de los síntomas deben analizarse con métodos serológicos y
virológicos (RT-PCR).
El virus puede aislarse en la sangre en los primeros días de la
infección. Existen diversos métodos de reacción en cadena de la
polimerasa con retrotranscriptasa (RT–PCR), pero su sensibilidad es
variable. Algunos son idóneos para el diagnóstico clínico.
Los productos de RT–PCR de las muestras clínicas también
pueden utilizarse en la genotipificación del virus, permitiendo comparar
muestras de virus de diferentes procedencias geográficas.
Tratamiento
No existe ningún antivírico específico para tratar la fiebre
chikungunya. El tratamiento consiste principalmente en aliviar los
síntomas, entre ellos el dolor articular, con antipiréticos, analgésicos
óptimos y líquidos. No hay comercializada ninguna vacuna contra el
virus chikungunya.
Prevención y control
La proximidad de las viviendas a los lugares de cría de los
mosquitos vectores es un importante factor de riesgo tanto para la
fiebre chikungunya como para otras enfermedades transmitidas por las
especies en cuestión. La prevención y el control se basan en gran medida
en la reducción del número de depósitos de agua naturales y
artificiales que puedan servir de criadero de los mosquitos.
Para ello es necesario movilizar a las comunidades afectadas.
Durante los brotes se pueden aplicar insecticidas, sea por vaporización,
para matar los moquitos en vuelo, o bien sobre las superficies de los
depósitos o alrededor de éstos, donde se posan los mosquitos; también se
pueden utilizar insecticidas para tratar el agua de los depósitos a fin
de matar las larvas inmaduras.
Como protección durante los brotes se recomiendan llevar ropa
que reduzca al mínimo la exposición de la piel a los vectores. También
se pueden aplicar repelentes a la piel o a la ropa, respetando
estrictamente las instrucciones de uso del producto. Los repelentes
deben contener DEET (N, N-dietil-3-metilbenzamida), IR3535 (etiléster de
ácido 3-[N-acetil-N-butil]-aminopropiónico) o icaridina
(2-(2-hidroxietil)-1-metilpropiléster de ácido 1-piperidinocarboxílico).
Para quienes duerman durante el día, sobre todo los niños
pequeños, los enfermos y los ancianos, los mosquiteros tratados con
insecticidas proporcionan una buena protección. Las espirales
insectífugas y los vaporizadores de insecticidas también pueden reducir
las picaduras en ambientes interiores.
Las personas que viajen a zonas de riesgo deben adoptar
precauciones básicas, como el uso de repelentes, pantalones largos y
camisas de manga larga, o la instalación de mosquiteros en las ventanas.
Brotes
La enfermedad se da en África, Asia y el subcontinente indio.
En África las infecciones humanas han sido relativamente escasas durante
varios años, pero en 1999-2000 hubo un gran brote en la República
Democrática del Congo, y en 2007 hubo un brote en Gabón.
En febrero de 2005 comenzó un importante brote en las islas
del Océano Índico, con el cual se relacionaron numerosos casos
importados en Europa, sobre todo en 2006 cuando la epidemia estaba en su
apogeo en el Océano Índico. En 2006 y 2007 hubo un gran brote en la
India, por el que también se vieron afectados otros países de Asia
Sudoriental.
Desde 2005, la India, Indonesia, las Maldivas, Myanmar y
Tailandia han notificado más de 1,9 millones de casos. En 2007 se
notificó por vez primera la transmisión de la enfermedad en Europa, en
un brote localizado en el nordeste de Italia en el que se registraron
197 casos, confirmándose así que los brotes transmitidos por Ae.
albopictus son posibles en Europa.
En diciembre de 2013 Francia notificó dos casos autóctonos
confirmados mediante pruebas de laboratorio en la parte francesa de la
isla caribeña de St. Martin. Desde entonces se ha confirmado la
transmisión local en la parte holandesa de la isla (St. Maarten),
Anguila, Dominica, Guayana Francesa, Guadalupe, Islas Vírgenes
Británicas, Martinica y St. Barthèlemy. Aruba solo ha notificado casos
importados.
Este es el primer brote documentado de fiebre chikungunya con transmisión autóctona en las Américas.
A fecha de 6 de marzo de 2014 ha habido más de 8000 casos sospechosos en la región.
Más información sobre los vectores
Tanto Ae. aegypticomo Ae. albopictusse han visto implicados en grandes brotes de fiebre chikungunya. Mientras que Ae. aegyptiestá confinado a las zonas tropicales y subtropicales, Ae. albopictustambién está presente en regiones templadas, e incluso templadas-frías. En los últimos decenios Ae. albopictusha salido de Asia y se ha establecido en algunas zonas de África, Europa y las Américas.
En comparación con Ae. aegyptila especie Ae. albopictusprospera
en una variedad más amplia de acumulaciones de agua que le sirven de
criaderos, tales como cáscaras de coco, vainas de cacao, tocones de
bambú, huecos de árboles, charcos en rocas, además de depósitos
artificiales tales como neumáticos de vehículos o platos bajo macetas.
Esta diversidad de hábitats explica la abundancia de Ae. albopictusen zonas rurales y periurbanas y en parques urbanos sombreados. Ae. aegypti
está más estrechamente asociado a las viviendas y tiene criaderos en
espacios interiores, por ejemplo en floreros, recipientes de agua y
tanques de agua en baños, además de los mismos hábitats exteriores
artificiales que Ae. albopictus.
En África se han encontrado varios otros mosquitos vectores de la enfermedad, entre ellos especies del grupo A. furcifer-taylori y A. luteocephalus
Hay indicios de que algunos animales diferentes de los primates
(roedores, aves y pequeños mamíferos) también pueden actuar como
reservorios.
Respuesta de la OMS
Para luchar contra la fiebre chikungunya, la OMS:
- formula planes basados en evidencias para gestionar los brotes;
- proporciona apoyo y orientación técnica a los países para que gestiones eficazmente los casos y los brotes;
- presta apoyo a los países para que mejoren sus sistemas de notificación;
- junto con algunos de sus centros colaboradores, proporciona formación a nivel regional sobre el tratamiento, el diagnóstico y el control de los vectores;
- Publica directrices y manuales para los Estados Miembros sobre el tratamiento y el control de los vectores.

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